lunes, 27 de octubre de 2008

La idea básica es un emisor personalizado (en este caso, yo mismo), un receptor único (en este preciso instante, usted). El primero, entonces, envía al segundo lo que se conoce como mensaje (el esto), por un canal (electrónico, virtual, como se prefiera decirle, o como esté mejor llamarlo), por medio de un código (el castellano rioplatense formal, de acuerdo a lo que tengo casi como verdad indiscutible) y teniendo en cuenta un referente (que en este caso sería justamente el mismo sistema de la comunicación, por lo que estaríamos haciendo algo así como metalenguaje). Pero claro, no es tanto ni tampoco es tan poco. Digamos que es una cuestión de silencios. De gestualidades y paratextos (dependiendo de dónde estemos parados; un pasillo, una puerta de baño, un entrepáginas). De esos intersticios modificadores directos no sólo de capacidades (de uno y otro lado, por supuesto), sino también de estados, de movimientos, de deseos que son tantos ocultos como animalmente visibles (repito, en algunos casos tal vez). De psiquis o factores sociales que intervienen haciendo crack en los huesos expuestos de un esqueleto lingüístico que hace demasiado tiempo que se mantiene en pie. Inconmovible a los cambios externos que por años y años en breves tiempos le amarillearon los retazos de piel podrida que se le aquietaban enrededor de los ojos secos. Y entonces (que parece temporal pero es causal, de consecuencias discursivas), el ahora. El momento preciso, el segundo en cámara lenta donde la palabra resfala de la lengua, escapándose con violencia de la más o menos cuidada cárcel ósea. Que surge escupiéndose como proyectil (ese asesino nunca culpado ni por ley ni por retórica ni por costumbre) y se presenta a escena aminorando respuestas con un quiebre de sobrero. Saliendo a escena y comentando detrás de cualquier máscara posible que al fin y al cabo nada es norma, y que todo es uso. Y a usar vamos. Haciendo lo que tal vez mejor sepamos hacer, aunque a veces le esquivemos un poco el bulto.

Estructura

El factor de la comunicación es cualquier elemento que interviene en un proceso de comunicación cualesquiera, humano o no humano.Los elementos o factores de la comunicación humana son: fuente,

emisor o codificador, código(reglas del signo, símbolo), mensaje primario (bajo un código), receptor o decodificador, canal, ruido (barreras o interferencias) y la retroalimentación o realimentación.Acontinuación definiremos cada elemento:Fuente: Es el lugar de donde emana la información, los datos, el contenido que se enviará, en conclusión: de donde nace el mensaje primario.

Emisor o codificador: Es el punto (persona, organización...) que elige y selecciona los signos adecuados para transmitir su mensaje; es decir, los codifica para poder llevarlo de manera entendible al receptor. En el emisor se inicia el proceso comunicativo.

Receptor o decodificador: Es el punto (persona, organización...) al que se destina el mensaje, realiza un proceso inverso al del emisor ya que en él está el descifrar e interpretar lo que el emisor quiere dar a conocer.

Código: Es el conjunto de reglas propias de cada sistema de signos y símbolos que el emisor utilizará para trasmitir su mensaje, para combinarlos de manera arbitraria porque tiene que estar de una manera adecuada para que el receptor pueda captarlo. Un ejemplo claro es el código que utilizan los marinos para poder comunicarse. Todo lo que nos rodea es código.

Mensaje: Es el contenido de la información (contenido enviado): el conjunto de ideas, sentimientos, acontecimientos expresados por el emisor y que desea trasmitir al receptor para que sean captados de la manera que desea el emisor. El mensaje es la información.

Canal: Es el medio a través del cual se transmite la información-comunicación, estableciendo una conexión entre el emisor y el receptor. Mejor conocido como el soporte material o espacial por el que circula el mensaje. Ejemplos: el aire, en el caso de la voz; el hilo telefónico, en el caso de una conversación telefónica.

Referente: Realidad que es percibida gracias al mensaje. Comprende todo aquello que es descrito por el mensaje.

Situación: Es el tiempo y el lugar en que se realiza el acto comunicativo.

Interferencia o barrera: Cualquier perturbación que sufre la señal en el proceso comunicativo, se puede dar en cualquiera de sus elementos. Son las distorsiones del sonido en la conversación, o la distorsión de la imagen de la televisión, la alteración de la escritura en un viaje, la afonía del hablante, la sordera del oyente, la ortografía defectuosa, la distracción del receptor, el alumno que no atiende aunque esté en silencio.

Retroalimentación o realimentación (mensaje de retorno): Es la condición necesaria para la interactividad del proceso comunicativo, siempre y cuando se reciba una respuesta (actitud, conducta...) sea deseada o no. Logrando la interacción entre el emisor y el receptor. Puede ser positiva (cuando fomenta la comunicación) o negativa (cuando se busca cambiar el tema o terminar la comunicación). Si no hay realimentación, entonces solo hay información más no comunicación